MISIONEROS XAVERIANOS DAN GRACIAS POR LA CANONIZACIÓN DE SAN GUIDO MARIA CONFORTI

MISIONEROS XAVERIANOS DAN GRACIAS POR LA CANONIZACIÓN DE SAN GUIDO MARIA CONFORTI

El sábado 28 de abril del 2012 los misioneros Xaverianos y cientos de fieles se dieron cita en la explanada principal del Santuario de Cristo Rey. Con motivo de concluir el año de celebraciones en agradecimiento por la reciente canonización de su fundador, San Guido María Conforti. En un ambiente de fiesta y con expresiones propias de los diferentes continentes donde los Misioneros Xaverianos realizan su misión, se llevó a cabo la celebración de la Santa Misa, delante de la Monumental imagen de Cristo Rey del Universo se hizo mención del edificante testimonio de santidad que a lo largo de su vida acompañó al ahora santo y fundador de los misioneros Xaverianos.

SAN GUIDO MARIA CONFORTI nació en Ravadese (Parma -Italia ) el 30 de marzo de 1865. Era el octavo de los diez hijos de Rinaldo Conforti y Antonia Adorni. El encuentro con un gran Crucifijo transformó toda su vida. En 1876 entró en el seminario, donde realizó brillantemente sus estudios, distinguiéndose por su diligencia, piedad y obediencia. Sin haber sido aún ordenado sacerdote Guido fue nombrado vicerrector del seminario, tarea que continuó realizando después de su ordenación sacerdotal que tuvo lugar el 22 de septiembre de 1888.

Su vocación sacerdotal y misionera había nacido a los pies del Crucifijo. “No es posible – escribió – fijar la mirada en este modelo divino sin sentirse empujado a cualquier sacrificio por grande que sea”. “El Crucifijo es el gran libro que ofrece a nuestros ojos horizontes infinitos”. De hecho, a pesar de que la vida de Guido transcurrió en la región italiana de Emilia, su mirada abarcaba los horizontes de toda la humanidad, y nunca desfalleció en el deseo ardiente de anunciar el Evangelio a todos los hombres. En 1895, Guido funda una Congregación Misionera de hombres consagrados a Dios con el único fin de llevar el Evangelio a los no cristianos.

El 9 de junio de 1902, fue nombrado Arzobispo de Rávena, cargo al que renunció por graves problemas de salud. A finales de 1907, el Santo Padre confió al Siervo de Dios la diócesis de Parma. Durante 25 años él fue buen pastor, signo viviente de la “solicitud maternal de la Iglesia hacia todos los hombres, tanto fieles, como infieles, por su preocupación particular por los pobres y los más débiles”. La catequesis fue el punto principal de su tarea pastoral: instituyó las escuelas de la doctrina cristiana en todas las parroquias, preparó a los catequistas con apropiados cursos de cultura religiosa y pedagógica. Fue el primer obispo de Italia que celebró un congreso de catequética en su diócesis. Cinco veces realizó la visita pastoral a las parroquias, celebró dos sínodos diocesanos, instituyó y promovió la Acción Católica, especialmente de los jóvenes. Cuidó de manera especial la cultura y la santidad del clero, la formación de los seglares, las asociaciones y la prensa católica, las misiones populares, los congreso eucarísticos, marianos y misioneros.
Puso especial cuidado en colaborar en la fundación y en la difusión de la Pontificia Unión Misionera del Clero, de la que fue su primer presidente. “Fue providencial que, en la fundación de la Unión Misionera del Clero, al lado de P. Pablo Manna se encontrase Guido María Conforti, que no sólo ayudó excepcionalmente con su consejo y su colaboración a la naciente Unión, sino que con su autoridad logró para dicha Unión la aprobación pontificia” (Pablo VI ).

En 1928, Conforti viajó a China para visitar las comunidades y los lugares que habían sido confiados a la familia religiosa de la que él era Superior General. Su viaje fue signo de la comunión entre las Iglesias.
El 5 de noviembre de 1931, consumido por su incansable tarea pastoral, habiendo recibido devotamente el Sacramento de los Enfermos y el Santo Viático, después de haber profesado públicamente su fe y haber implorado la bendición de Dios para su clero y su pueblo, Guido María Conforti entró en la Casa del Padre. El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 17 de marzo de 1996 y fue canonizado el 23 de Octubre de 2011 en Roma, por el santo padre Benedicto XVI.

Actualmente los Xaverianos tienen presencia en diferentes partes del mundo: Sierra Leona, R.D. del Congo, Burundi, Camerún, Chad, Mozambique, México, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Japón, Indonesia, Bangladesh, Taiwan, Las Filipinas, China, Italia, Inglaterra, España, Francia. El reconocimiento de la santidad de su fundador es un regalo para la Iglesia y un testimonio de fe para el mundo de hoy. Nos unimos en acción de gracias a los Misioneros Xaverianos por este regalo de la santidad, reconocemos su desprendida labor evangelizadora “para que el Reino de Cristo se extienda en los corazones de los hombres y en el mundo entero, Amén”.